Estar en forma no es más que resolver situaciones, en el entorno específico en el que se plantean los sucesos, dando respuesta para ello a parámetros de índole técnico, táctico, condicional y psicológico, los cuales no pueden ser desintegrados para su resolución, pues perderían la realidad del juego.

No es posible desintegrar los componentes del ambiente para sacar conclusiones simplificadas y valoraciones mecanicistas, realizando evaluaciones o cuantificaciones de aspectos aislados al contexto como por ejemplo, calcular la intensidad cardiovascular (FC) en una tarea específica de fútbol, el nivel de lactado (mmol) en la misma o la velocidad (m/s) de desplazamiento. Ya que estas calificaciones numéricas, poco o nada van a poder decir del juego, de sus interacciones e interrelaciones, del conjunto global de sistemas que intervienen, de las relaciones de los mismos, de los mecanismos de coadaptación que se producen, del ambiente que ha condicionado la situación, pues se estaría extrapolando una acción para obtener valoraciones parcelarias.

No obstante, se hace complicado valorar las acciones desde una visión cualitativa, donde el proceso decisional es inherente a la situación, siendo un importante referente en la satisfactoria ejecución de la acción, se requiere para ello una crítica capacidad de observación de la realidad. No dejándose acomodar por el estudio de aspectos cuantitativos de índoles numérica, los cuales no interpretan más que una realidad desintegrada del conjunto de sistemas cardiovascular, el sistema respiratorio, el sistema nervioso, el sistema perceptivo-visual o el sistema neuromuscular, condicionados por la situación ambiental, de estrés, técnico-táctica, condicional, emotiva, afectiva, que darán lugar a reacciones muy diversas debido a la multitud de factores que intervienen y a las complejas relaciones entre los mismos. Por tanto, parece obvio que no puede haber un test cuantitativo que pueda cerciorar dichas respuestas, pues estas dimensiones cualitativas son  impropias para un control de carácter numérico.

Por consiguiente, puede parecer reduccionista mi opinión de entender el estado de forma como algo físico o anclado a algún sistema determinado, cuando parece que nos enfrentamos a una situación donde intervienen numerosos factores, para explicar un estado complejo de interacción.