«El juego está hecho de acciones, como una casa está hecha de piedras pero un conjunto de acciones no es un juego, igual que un conjunto de piedras no es una casa.

El modelo de juego se conforma de la interacción de un conjunto de aspectos que se interrelacionan y que no se pueden obviar, teniendo en cuenta el contexto y las circunstancias que en este se presentan.

Previamente a la instauración de un modelo de juego existe una idea de juego, basada en las experiencias y conocimientos del cuerpo técnico, aun habiendo tenido en cuenta el contexto donde este modelo se desarrollará (club, jugadores, filosofía, medios), esa idea previa de jugar será modificada durante el entrenamiento pues se potenciarán interacciones entre jugadores y se conseguirán unas regularidades que nos van identificar como equipo nunca antes imaginadas. Al entrenar este modelo, de la interacción de sus características surgirán situaciones no esperadas, de las cuales va a haber conceptos que nos van a interesar promover para nuestro modelo de juego, por Io que se tratará de crear emociones y sentimientos positivos hacia aspectos e interacciones que queremos que sigan surgiendo.

 

MODELO DE JUEGO = Intención Previa + Interaciones Partidos y
Entrenamientos, que modifican constantemente la Intención Previa.

 

En los deportes colectivos, como es el caso del fútbol, el grado de incertidumbre del juego hace que los jugadores deban adaptarse constantemente a nuevas situaciones que emergen.

La capacidad individual del jugador de acoplarse a un entorno cambiante para poder solucionar los conflictos del juego se torna una cualidad fundamental. Pero de igual modo, las relaciones entre jugadores para tratar de reducir el grado de incertidumbre del juego, o anticiparse a posibles situaciones futuras son de vital importancia.

Además, la relación de cooperación – oposición presente en el juego se manifiesta en la realización de acciones de carácter individual, grupal y colectiva de carácter específico con los objetivos y propósitos pretendidos. En estas interacciones se debe tener en cuenta la capacidad del entrenador para influenciar sobre las funciones de los jugadores a través de diferentes situaciones simuladoras para atacar-defender, pues no se deben disociar estos conceptos en el proceso. Y hay que tener en cuenta que el momento emocional por el que los jugadores atraviesen condicionará sus propias capacidades.

Con la anterior ilustración, se pretende transmitir que tanto en el sistema en que está involucrando el propio jugador, conteniendo éste otra serie de sistemas, como al que pertenece como parte de los elementos del juego, va a estar interactuando de forma continua. Cada 2 o 3 segundos la toma de decisión individual que tiene que realizar el jugador va a afectar a los patrones colectivos del sistema de equipo al que pertenece.

Para hablar de especificidad en el proceso de entrenamiento, deberían diferenciarse dos acepciones, una que pretende el planteamiento de situaciones en las que se manifiesten acciones relativas a la modalidad deportiva, con una determinada participación de las diferentes dimensiones que interactúan en el fútbol, y otra que promueve que esa especialidad del fútbol debe convertirse también en específica al modelo de juego, el cual va a adoptar el equipo con sus comportamientos característicos, entendiendo que los entrenamientos han de ser concretos al patrón de juego pretendido por el entrenador, en función de los diferentes parámetros que condicionarán el mismo, como puede ser los jugadores, la cultura del club, las creencias y la filosofía.

Pero claro, el modelo de juego no depende únicamente de la idea que el entrenador quiera transmitir a sus jugadores, pues este planteamiento es contextual. Además, una misma concepción será desarrollada de forma totalmente diferente en una cultura de club determinada, con unos particulares futbolistas, o en unas condiciones específicas y con una serie de patrones que condicionarán el proceso y lo harán único e irrepetible.